Te cuento mi historia
Todo empezó cuando tenía 16 años, curiosamente no con la fotografía sino con el video. En ese momento, me obsesioné con la idea de registrar todo lo que pasaba, gente caminando, perros corriendo, gestos… lo que sea. Después de insistir bastante (y bastante es bastante),logré convencer a mi papá que me comprara mi primera filmadora: una Handycam Sony. Era una locura. Era como si de pronto se hubiera abierto un mundo nuevo frente a mí. Me fascinaba observar lo que pasaba a mi alrededor a través de la cámara. También comencé a imaginar cómo podía añadir música, capaz algçún efecto con la caámra,, todo era fascinación, y con el tiempo ese interés fue creciendo: empecé a estudiar fotografía, a practicar mucho y a pensar cada vez más en las imágenes, en lo que dicen, en lo que cuentan y en por qué algunas nos quedan resonando.
En paralelo, ya a mis 19 años comencé sociología y, casi sin darme cuenta, ambas cosas empezaron a mezclarse. La fotografía dejó de ser solo una práctica visual y se volvió también una forma de observar la cultura, entender a las personas y descubrir las historias. Ya a esta altura estaba irremediablemente enamorada de la fotografía. Aún lo estoy.
Cuando estaba en la universidad llegó otra etapa mejor. Fui ayudante de cátedra y me tocó enseñar sociología a los de 1er año, y allí encontré una nueva pasión. Enseñar. No puedo explicar lo emocionante de poder descubrirlo. Una vez graduada me mudé de ciudad y es allí donde realmente comienza NoreStudios (que inicialmente se llamó PictureStudio). Comencé a enseñar fotografía. Crénanme que cuando se alinean las pasiones grandes cosas suceden.
Si, a partir de ahí empezaron a abrirse maravillosos caminos: fui invitada a participar en montones de eventos de la ciudad, a compartir como speaker frente a grandes audiencias y también a colaborar con fundaciones en proyectos sociales sin fines de lucro. Todo tenía sentido. Todo encajó perfectamente.
Por si fuera poco todo lo que me estaba pasando, ese trabajo empezó a cruzar fronteras y me permitió compartir y enseñar fotografía con personas de más de diez países de Latinoamérica. No se si a esta altura te diste cuenta que estoy viviendo lo que para mi era imepsable, soñado. Todo este recorrido ha ampliado no solo mi forma de mirar y de entender las imágenes, sino que encontré un propósito, y quizás pueda ayudarte a encontrar el tuyo si llegaste hasta aquí 🙂

Impacto y comunidad: estudiantes y fundaciones
A lo largo de estos 20 años, han sido miles de estudiantes han pasado por estas clases, talleres y programas, que hoy dia son creadores visuales en distintos lugares del mundo. Muchos de ellos comenzaron con una cámara y una gran curiosidad por aprender. Hoy, varios han construido carreras profesionales en el mundo de la imagen: trabajan con marcas, desarrollan proyectos creativos o han creado sus propios estudios. Mi mayor satisfacción es saber que viven de esto tan maravilloso.
Este impacto en la vida de los estudiantes se extendió a otrs ámbitos cuando empecé a colaborar con distintas fundaciones y causas sociales en simultáneo, en especial aquellas que trabajan con temas que me mueven fuertemente, niños con cáncer, rescate animal, cáncer de mama, niños en situación de calle (entre otros), los cuales necesitan esa mirada integradora que les ayude a visibilizar, sensibilizar al entorno y poder seguir aportando al bienestar de otros. Esto dejó de ser un trabajo para ser un porpósito.


